Más allá de los motores

Después de 13 años, entramos a boxes

Trece años es mucho tiempo. Después de Autoclásica 25 me senté a hacer el balance del último año y me fui hasta los inicios, cuando hice mi primer libro personal "Fotos, hipsters y Vespas", el primero de una colección familiar de autos clásicos "La Colección Zerbini" y el primero para una empresa "50 años del Porsche 911 en Argentina".

Y ese momento de mirar hacia atrás para mirar hacia adelante, fue tiempo suficiente para entender qué es lo que realmente hacía, más allá de lo que creía que hacía.

Cuando arranqué con Roadster, la respuesta era clara: edito libros sobre autos. Colecciones privadas, restauraciones, clásicos que alguien dedicó años de su vida a recuperar. Ferraris, Porsches y Alfa Romeos.... Ese era mi mundo y, seamos honestos, es un mundo que me apasiona profundamente. No sé nada sobre motores pero si sobre diseño. Luego llegó el arte; fotografía, posters, acrílicos y acuarela.

Pero con el tiempo empecé a notar lo que esos trabajos me enseñaron sobre las personas.

Cada vez que me sentaba con un cliente a trabajar en su libro, lo que aparecía no era solo una colección de vehículos. Aparecía una historia de vida. Un tipo que a los doce años vio pasar un Jaguar E-Type por la calle y esperó 30 años para poder comprarlo. Un hijo que restauró un auto junto al padre y necesitaba que eso quedara registrado. Alguien que viajó años por el mundo en moto y quería, finalmente, que todo ese recorrido tuviera una forma física.

El auto era la cumbre del iceberg. Pero la historia era mucho mas grande y a veces quedaba debajo del agua.

Y ahí fue cuando me di cuenta: lo que yo hago no es editar libros de autos. Lo que hago es materializar pasiones. Darle forma de objeto a aquello que a alguien en un momento de su vida le resultó un sueño, una pasión y un orgullo, su realización.

El auto fue mi punto de entrada. Pero la puerta, en realidad, era un portón, porque ahora que lo crucé, entré a un mundo mucho mas amplio.

¿Qué tienen en común la colección de cronógrafos automáticos de un ingeniero y los 50 pares de zapatos de diseñador de una arquitecta?
A primera vista, nada. Uno es acero y complicaciones mecánicas. El otro es cuero, taco e incomodidad.

Pero si los mirás desde el lugar del coleccionista, son exactamente lo mismo.

Los dos implican búsqueda, historia, contexto, referencias. Los dos acumulan valor económico, y sobre todo sentimental. Y los dos merecen salir del carrete del teléfono o el insta.

Merecen estar en un libro.

Un libro bien hecho, con papel de calidad, con fotografías que hagan justicia a cada detalle, con texto que cuente de dónde viene cada pieza y qué significa. Un libro que se pueda dejar sobre la mesa y que, cuando alguien lo agarre, entienda inmediatamente que detrás de esa colección hay una persona con criterio, con pasión y con historia.

Eso es lo que Roadster puede hacer. Y no solo con relojes o zapatos.

Las nuevas temáticas que llegaron para quedarse

Después de mas de 20 libros editados para coleccionistas de autos, tengo muy claro cuáles son las condiciones para que un proyecto funcione: tiene que haber una pasión genuina, tiene que haber material visual de calidad y tiene que haber una historia que contar. Con esas tres cosas, el libro existe. Y el tema, en realidad, es secundario.

Por eso hoy en mi estudio trabajo —y lo digo con toda la convicción que dan los años— con cualquier temática que cumpla esas condiciones.

Colecciones.
Relojes, zapatos, corbatas, bolsos, joyas, vinos, primeras ediciones, discos de vinilo, porcelana, arte. Cualquier cosa que alguien haya reunido con criterio y dedicación a lo largo del tiempo tiene el potencial de convertirse en un libro extraordinario.

Experiencias y viajes.
Hay personas que viajan de una manera particular. No el turismo de aeropuerto y hotel. Hablo de los que planifican un viaje durante meses, que eligen cada destino con una razón, que vuelven con miles de fotografías y una cantidad de historias que no caben en Instagram. Ese viaje merece un libro que dentro de veinte años te devuelva exactamente lo que sentiste.

Deportes y aventuras.
El tipo que corrió cinco maratones en cinco continentes. La persona que practica polo desde los quince años y tiene una historia con ese deporte que es casi una novela. El que escala montañas y tiene un registro fotográfico impresionante de cada cumbre. Todo eso tiene forma de libro.

Y cualquier otra pasión que el cliente quiera materializar. Porque en definitiva, si algo te importa lo suficiente como para haber dedicado tiempo, dinero y energía, importa lo suficiente como para tener un libro.

Una palabra sobre el público femenino

Tengo que decirlo porque sería un error no hacerlo. El mundo de los autos clásicos me trajo un público 90% masculino. Y está bien, es la naturaleza de esa temática. Pero siempre supe que Roadster tenía algo para ofrecerle a las mujeres que coleccionan, que viajan, que tienen una relación profunda con la moda, con el diseño, o con lo que sea que no tenga ruedas.

Una colección de carteras Hermès es tan digna de un libro de lujo como una colección de Ferraris. Una historia de un posgrado en el exterior hecho por una mujer que decidió estar un año sola tiene tanto valor narrativo como cualquier rally de autos clásicos. La diferencia es que yo todavía no se lo había propuesto a ninguna con la seriedad que se merecen.

Hoy, Roadster propone una mirada más abierta.

No cambié lo que soy. Sigo siendo el mismo editor de siempre, con el mismo obsesivo nivel de atención al detalle, el mismo criterio sobre el papel, la encuadernación, la tipografía y la secuencia de imágenes. El mismo que se sienta con cada cliente a entender qué quiere decir antes de pensar cómo lo va a decir.

Lo que cambié es el foco. O mejor dicho: lo amplié.

Porque después de trece años, tengo muy claro que la pasión no tiene una sola forma. Y que mi trabajo es darle a cada una de esas formas el libro que se merece.

Y eso, en definitiva, es Roadster: una aventura con el viento en la cara y el sol en la frente, y poder contarla a la vuelta en un libro de tu mesa ratona. Porque si las grandes editoriales del mundo pueden hacer eso con el arte, la moda y la arquitectura, yo quiero hacerlo con algo todavía más valioso: las historias y las pasiones de las personas. Tu colección de relojes. Tus viajes. Tus zapatos. En definitiva, tu historia.

El lujo de tener un libro personal hoy puede ser tuyo. Si ya tenés una idea dando vueltas, no esperes: escribime a agustin@roadster.com.ar